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Los mitos de la Biblia

Si pedimos a cualquier católico que nos diga el nombre de la fruta que Eva ofreció a Adán, con total seguridad nos dirá que fue una manzana. Así lo asegura la tradición popular, y así han representado la escena del pecado original infinidad..

Han sido las distintas confesiones religiosas las que han realizado su particular lectura sobre este pasaje, interpretándolo a su gusto. Así, para los católicos el fruto prohibido era una manzana, los judíos creían que era un higo, los ortodoxos una naranja y, finalmente, para los musulmanes fue un vaso de vino.
El anterior no es más que un pequeño ejemplo que demuestra cómo la Biblia, el libro más vendido y leído –al menos supuestamente– de la Historia, sigue siendo un gran desconocido para la mayor parte de la población. Muchos creyentes creen que los relatos descritos en sus páginas deben interpretarse como una verdad directamente revelada por Dios, son hechos históricos incontestables. Para otros, se trata de hermosas parábolas que, aunque inciertas, transmiten un mensaje de gran contenido ético, moral y religioso. Sin embargo, en los últimos años, los avances en arqueología y religiones comparadas han puesto de manifiesto una realidad que incomoda por igual a judíos y cristianos: la mayor parte de los relatos e historias recogidas en el Antiguo Testamento son viejos mitos sumerios, babilonios o griegos, reescritos por los escritores judíos con fines muy concretos.
Hasta el siglo XIX, las sugerencias acerca de que los escribas de las sagradas escrituras podían haberse «inspirado» en narraciones más antiguas eran prácticamente nulas, o quedaban rápidamente marginadas. Sin embargo, en este siglo surgen ya las primeras voces de diversos estudiosos que proponen trabajos en este sentido. L. de Wette, por ejemplo, llevó a cabo un trabajo en el que comparaba fragmentos del Antiguo Testamento con algunos de los mitos
clásicos recogidos por Homero. Algunas décadas más tarde, en 1892, se publicaba un libro de H. E. Ryle, en el que se aseguraba que los primeros libros del Antiguo Testamento eran reinterpretaciones de mitos babilónicos, «corregidos de forma que presentaran un monoteísmo». Aquellos análisis iniciales, acompañados por ciertos descubrimientos arqueológicos relevantes, marcaron la pauta de una línea crítica con los hechos reflejados en las páginas del Antiguo Testamento.
«Hágase la luz» «En el principio creó Dios los cielos y la tierra (…). Y dijo Dios: Haya luz, y hubo luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de la oscuridad». Con estas palabras comienza el Génesis, el primer libro del Antiguo Testamento. Durante siglos, teólogos y creyentes han considerado estas frases (y toda la Biblia)
como hechos ciertos e incontestables, como una narración procedente del propio Creador y que no «bebía» de otras fuentes. Sin embargo, en 1876 los arqueólogos sacaron a la luz una serie de tablillas cubiertas de escritura cuneiforme que contenían el llamado Poema acadio de la Creación.
Adán, Eva y la Caída del Hombre
Al igual que sucede con el caso anterior, el relato de la Creación de una pareja original aparece en numerosas tradiciones míticas del Oriente Próximo. Todas estas historias son, por supuesto, muy anteriores a la redacción de la Biblia.
Noé no fue el primero

En 1872, George Smith, un joven de 22 años empleado del Museo Británico, se encontraba traduciendo unas antiguas tablillas desenterradas por los arqueólogos veinte años atrás. Mientras trabajaba con una de las piezas, el relato que estaba surgiendo ante sus ojos hacía referencia a un barco que se había posado en una montaña, y de tres pájaros que salieron de él, tras un terrible aguacero. Aquella historia podría ser la de Noé y el Diluvio bíblico, de no ser porque el texto que estaba traduciendo Smith en aquel momento pertenecía a una escritura cuneiforme descubierta durante una excavación en Mesopotamia.

Una historia muy similar a la desvelada por Smith era conocida hacía tiempo, a través del relato que había dejado un historiador caldeo llamado Beroso en el siglo IV a. C. Ante el problema que suponía aquella narración legendaria tan similar a la del Noé bíblico, los teólogos cristianos y judíos respondieron diciendo que Beroso había copiado al autor del Génesis, y no al revés. Sin embargo, el hallazgo de Smith daba un nuevo giro a la polémica, ya que aquellas tablillas del Museo Británico, que recogían la famosa Epopeya de Gilgamesh, estaban datadas en el siglo VII a.C., y eran la copia de un texto mucho más antiguo…
La historia de José, La historia de José resulta muy similar a las de otras figuras importantes. Por ejemplo, el caso de Ahiqar, un hombre humilde que termina siendo consejero del rey Assharaddón (siglo VII a.C.). No es el único. Otros personajes, antes y después, aparecen reflejados en crónicas y leyendas viviendo experiencias similares. El historiador griego Herodoto, por ejemplo, recoge en sus escritos el caso de Democede, un médico que fue apresado y convertido en esclavo en la Corte de Darío, hasta que logró ascender al puesto de consejero real.

Estas similitudes de José con el prototipo de ‘héroe’ que, desde lo más bajo, alcanza las cotas más altas de poder, ha llevado a los investigadores a creer que posiblemente la historia relatada en la Biblia sea una creación posterior a la época del exilio en Babilonia. Estos detalles, unidos a los datos referidos en el relato sobre las estructuras sociales y económicas, hacen imposible que fuera redactada antes del siglo V a. C. «Se trata de una narración utópica», asegura Liverani.
Por otro lado, el Éxodo tiene pocos visos de verosimilitud. Según los textos sagrados, cientos de miles de judíos fueron guiados por Moisés a través del desierto, en su periplo de cuarenta años antes de alcanzar el monte Sinaí. Sin embargo, según los arqueólogos israelíes, los archivos egipcios de la época, que por lo general dejaban constancia escrita de cualquier suceso relevante ocurrido en su territorio, no hacen ni una sola mención a la presencia de semejante masa humana vagando por las arenas del desierto. Además, en la fecha en la que se supone se produjeron aquellos sucesos, habría sido prácticamente imposible que los judíos no fueran descubiertos durante su peregrinar, ya que Egipto poseía una serie de fortificaciones militares a lo largo y ancho de su territorio. A pesar de eso –señalan los arqueólogos–, «ni una sola estela los menciona».
Así se creó el mito
Si los arqueólogos israelíes están en lo cierto, tal y como se desprende de sus investigaciones, ¿cómo se forjó aquel cúmulo de mitos, leyendas y relatos más o menos fantásticos?
Según esta hipótesis, estos textos sagrados comenzaron a ser reunidos y organizados durante el reinado de Josías, que gobernó Judá en torno al siglo VII a.C. El objetivo de aquella magna obra literaria no era otro que crear una nación unida, a partir del reino del norte (Israel) y el del sur (Judá). La intención era instaurar el monoteísmo –que no surgiría hasta ese momento-, de forma que el pueblo judío se convirtiera en uno solo, dirigido por un único Dios y gobernado por un rey. De modo que los escribas inventaron una historia común, a la medida de sus necesidades.
Así que ni hubo culto a un único dios desde tiempos pretéritos, ni se produjo Éxodo alguno, ni conquista de Canaán. Además, las historias sobre la Creación, el Diluvio y otros muchos pasajes fueron adaptadas y reescritas –como ya hemos visto– a partir de antiguos mitos babilonios y sumerios, de cuya existencia habrían tenido conocimiento durante el periodo del cautiverio en Babilonia.
Con semejantes conclusiones, no es de extrañar que Finkelstein y Asher, al igual que otros estudiosos con ideas similares, hayan sido criticados con dureza e incluso tildados de enemigos de su propio país. Y es que los resultados de sus largos estudios e investigaciones no sólo tienen consecuencias históricas y religiosas, sino también, y esto es quizá lo más importante, graves implicaciones políticas.
Fuente: Año Cero
Autor: Javier García Blanco

Jorge13/01/2010 06:42:33

Un tema re-probado es que Jesús no nació en Belén, sino en Nazareth. Busquen en libros católicos yen sus teólogos. Lo de Belén fue para no contradecir lo que escribieron antes. Si no, sería Jesús de Belén, y no Jesús de Nazareth... Busquen y averigüen.

Danielerne09/01/2010 23:41:20

El tema del mito popular Cristiano de la "manzana" del Huerto del Edén, se basa en que en el Antiguo Testamento Dios prohibe la igesta de sidra (una bebida originalmente producida de la fermentación de la manzana). Saludos.

echego22/12/2009 13:40:38

Che de onda, no sean tontos, no les quiero faltar el respeto pero se lo faltan uds mismos creyendo en dios y la biblia. Haganse cargo de las cosas que hacen y no le endilguen responsabilidades a un ente superior. Decir que lo que dice la biblia es de verdad, es como creer en batman porque sale en una historieta

lisandro medina03/12/2009 17:55:06

La blblia es la cosmovisión judía,nada más.Es tan sectaria y dominante como la costumbre de casarse solo entre los de su propia raza.por si no lo saben aqui ya teniamos nuestra propia cosmovisión y filosofia.Por que defender otra?

lisandro medina03/12/2009 17:54:10

La blblia es la cosmovisión judía,nada más.Es tan sectaria y dominante como la costumbre de casarse solo entre los de su propia raza.por si no lo saben aqui ya teniamos nuestra propia cosmovisión y filosofia.Por que defender otra?

Carlos Aldana02/09/2009 21:09:46

Termino de leer el tema presentado y pienso que esta muy mal echo, basado en mentiras, fuentes "cientificas" muy misteriosas... Primeramente, La Biblia es el libro más vendido, pero no el más leído.

Maestro Joaquin31/08/2009 08:10:57

Me parece mas interesante el pensar de un cientifico que busca verdades para destruir sus creencias que el de los religiosos que solo aeptan " verdades" para sostener sus creencias ( siendo creencias todas aquellas ideas que no tienen fundamentos para ser verdades )

SAul29/01/2009 21:01:31

yo estoy tambien de acuerdo con maribel por que no mencionastes de varias ruinas de pueblos que han encontrado y que se menciona en la biblia, muchas veces quereis tapar el sol con un dedo. Dios te de paz

MARIBEL14/01/2009 07:18:17

TODO LO QUE HABLAS NO TIENE COHERENCIA, ENTRE MAS BUSCA LA CIENCIA, MAS PRUEBAS ENCUENTRA QUE LO QUE DICE LA BIBLIA ES VERDAD.

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